Historia

El Caserío de Tafalla fue creado en los años 40 del siglo XX por un tafallés llamado Jesús Ramírez, fundador y primer maestro caramelero de nuestra marca. Hoy somos conocidos gracias al famoso caramelo de piñones, el primero que creamos allá por los años 60 del siglo pasado. Sin embargo, también ofrecemos otros muchos productos que elaboramos de manera artesanal y con el mismo esmero y cariño por el que nos hemos caracterizado durante nuestros 50 años de historia.

El nombre, El Caserío de Tafalla, tiene un gran significado. Jesús Ramírez, tras varios años regentando una pastelería en el centro de Tafalla, decidió irse un tiempo a Francia para conocer de primera mano las técnicas pasteleras más innovadoras. Allí, le tocó vivir el estallido de la guerra civil española, lo que le supuso el no poder volver a su tierra durante un largo periodo de tiempo, separado de la que en aquel entonces era su prometida, Manuela Barásoain. Durante este período en tierras galas, Jesús se estableció en un caserío francés al que su arquitectura le encandiló. Al poder volver a Tafalla tras la guerra, y cuando decidió crear su fábrica decidió que el diseño se asemejara al de aquel caserío que lo acogió durante años.

Durante casi 40 años, la fábrica permaneció en pleno centro de la ciudad hasta que en el año 2007 se produjo el traslado a las instalaciones actuales, más modernas y acondicionadas, que están situadas en el polígono industrial La Nava, en las afueras de Tafalla.

  • Origen
    El origen de Caramelos El Caserío de Tafalla es, como el de muchas de las cosas importantes que ocurren en la vida, prácticamente casual. En plena posguerra, Jesús Ramírez y su esposa, Manuela Barásoain, regentaban un pequeño obrador donde cada Navidad elaboraban un excelente turrón con piñones que contaba con gran éxito. Durante el resto del año ofrecían también a sus clientes unos exquisitos caramelos de café y leche que hacían artesanalmente y que se vendían entre los habitantes y visitantes de Tafalla desde el propio obrador. Un año, al terminar la Navidad, descubrieron que les habían sobrado más piñones de lo esperado y que ya no tenía sentido utilizarlos para hacer turrón en pleno mes de enero, así que decidieron aprovecharlos sumándolos a la mezcla con la que preparaban los caramelos de café y leche. El éxito fue tal que comenzaron a fabricarlos expresamente para la venta
  • Expansión
    Esa pequeña producción comenzó a crecer cuando en 1964 un grupo de emprendedores de Tafalla decidieron dar a conocer al mundo entero su original producto. Nació entonces El Caserío de Tafalla contando entre sus precursores, como no podía ser de otro modo, con el maestro caramelero y manteniéndose fieles a la fórmula original y a la calidad de los productos naturales.

    Con la entrada en el nuevo siglo, y apostando por la innovación dentro de un modo de hacer tradicional, en El Caserío de Tafalla se comenzaron a introducir nuevos productos. Así, en 2002, se creó el caramelo de dulce de leche sin azúcares (link al producto), hasta hoy, el único caramelo del mundo artesanal y sin azúcares.

    Las innovaciones llegaron al propio espacio de trabajo a lo largo de 2007 con un nuevo edificio que ha heredado la estructura tradicional externa del anterior, pero adecuándose a las necesidades de la producción actual. De hecho, El Caserío de Tafalla debe su nombre a la primera sede: el caserío creado por Jesús Ramírez y ubicado en el mismo centro de esta ciudad.

  • Actualidad

    Durante los dos últimos años, El Caserío de Tafalla desarrolla un novedoso proyecto de I+D+i junto con el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) y el Centro Tecnológico L´Urederra, para la elaboración de nuevos caramelos masticables(link al producto): el primer caramelo masticable del mundo libre de grasas vegetales hidrogenadas desde el origen de la creación hasta el producto acabado. Hoy se sigue trabajando en adaptar estos caramelos a las nuevas tendencias de mercado, aptas para más públicos. Ahora inmersos en un apasionante proyecto para lanzar al mercado líneas de caramelos ligeros (sin azúcares añadidos) de productos ya existentes dentro de la marca como son el piñón y los cremas.

    Tras los cambios de magnitud sigue intacta la calidad y sabor de los caramelos con piñones de El Caserío de Tafalla y una elaboración artesana (link a elaboración) con productos 100% naturales (link a materias primas). Esto nos ha llevado a ser un referente dentro de la confitería y del mundo de los caramelos.

ver vídeo de historia